Desde la distancia
Últimamente he estado pensando mucho en las relaciones que he formado y en la manera en que las personas pueden ser dañinas sin que me dé cuenta en un primer momento. He vivido en carne propia el lovebombing , esa estrategia de afecto desmedido que al inicio parece genuina y envolvente, pero que luego se revela como algo vacío, manipulador y, en el peor de los casos, devastador. No ha sido sólo una experiencia mía, alguien cercano a mí también lo ha vivido. Hemos hablado un poco sobre esto y llegamos a una conclusión clara: con casi treinta años encima lo mejor es alejarnos de las personas mucho más jóvenes. No es que la edad determine la toxicidad, pero hay una diferencia abismal en las lived experiences , en la manera en que se procesan las emociones y en la responsabilidad afectiva. Otro tema del que he reflexionado en las últimas semanas es la importancia de la salud mental. Antes hablar de ir al psiquiatra era un tabú, pero ahora es una necesidad que acepto sin miedo. Más allá de ...